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Noticia Ampliada

La crisis alarga los noviazgos y deja a 700 parejas de Jaén 'a la puertas de la iglesia'

Empresarios hosteleros dicen que este año han organizado un 20% de banquetesmenos, lo que les ha obligado a reducir el coste de los menús entre un 10 y un 15%

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Malos tiempos para la lírica. El parné escasea y el cajón está lleno de proyectos que 'duermen el sueño de los justos' a la expectativa de que el temporal amaine. Esta paralización afecta a todos los ámbitos de la vida... también al sentimental. Y no quiere decir que la crisis haga que la gente se quiera menos, sino que hay muchas parejas jienenses que han decidido alargar su noviazgo mientras que las expectativas de futuro no mejoren, aplazando 'sine die' la decisión trascendente de dar un paso más. Así se desprende del descenso considerable, en torno a un 20 por ciento, en el número de banquetes celebrados en la provincia en lo que llevamos de año. Así lo confirman los propios empresarios, sumamente preocupados por el bajo nivel de reservas para 2010. El asunto tiene mucha 'miga'. No hemos de olvidar que esta industria mueve unos 72 millones de euros anuales sólo en Jaén, un importante revulsivo para el alicaído ramo de los servicios.

La recesión está pasando factura a esta industria. Y que es una reducción de casamientos del 20 por ciento significa pasar de los 3.498 que se registraron en 2008 a los 2.799 del actual. Estamos hablado de casi 700 bodas menos, un peaje demasiado caro para restaurantes, salones, agencias de viajes, estudios fotográficos, boutiques y demás establecimientos que ofrecen servicios para un acontecimiento social que conlleva una inversión media de unos 20.000 euros en Jaén.

El presidente de la Federación de Turismo y Hostelería, Luis Carlos García, apunta que, en efecto, la cifra de celebraciones nupciales ha caído un 20 por ciento, «lo que está obligando al sector a hacer un importante esfuerzo en precios y condiciones». «Las tarifas se han rebajado por término medio entre un 10 y un 15 por ciento, una bajada que también ha sido posible por el recorte de costes generales y de mantenimiento». «Así, si hace un par de años el valor medio de los menús oscilaba entre los 65 y los 80 euros, ahora mismo nos movemos en una horquilla que va de los 55 a los 65 euros», indica García, quien agrega que «no se está produciendo, sin embargo, una merma de la calidad de los platos, ya que el aprovisionamiento de productos de alta gama, habituales en este tipo de almuerzos y cenas, también está siendo más barato». «Los novios tienen claro cuánto dinero quieren gastarse y piden que nos adecuemos a ello», concluye García.

Pero ¿cuál es la razón concreta que está influyendo en que se posponga el 'sí quiero'? En realidad son varias causas. Una de ellas es la dificultad de acceso a un piso. Comprar una casa se ha convertido en un obstáculo infranqueable porque la 'cotización' del metro cuadrado sigue siendo excesivamente alta para los sueldos mileuristas, y por el 'cerrojazo' de las entidades financieras a la hora de conceder nuevas hipotecas (en julio tan sólo se suscribieron 673 créditos para adquisición de viviendas).

También pesa como una losa el incremento de las tasas de desempleo. A expensas de que este viernes se hagan públicos los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA), referentes al tercer trimestre del ejercicio, lo cierto es que en estos momentos se contabilizan más de 50.000 demandantes en el Inem, de los cuales la inmensa mayoría tiene menos de 35 años. Es decir, los más afectados por el paro son precisamente los jóvenes, el colectivo que se esposa con mayor frecuencia.

Más 'improvisación'

Esta incertidumbre está provocando que cada vez se emplee menos tiempo en organizar un evento de esta envergadura. El lapso estimado ha pasado de trece meses a nueve. Pero los efectos de la recesión no sólo los sufren los que pasan por el altar, sino también los invitados.

Son muchos los que deciden no acudir a los enlaces para evitar el desembolso extra en forma de regalos, vestuarios, etcétera. Esta circunstancia, unida a las restricciones presupuestarias que se imponen los propios contrayentes, ha supuesto una disminución en el promedio de comensales en los convites, pasando de 150 a 100.

En este punto conviene recordar que, según organizaciones de consumidores, uno de cada tres nuevos hogares comienza su singladura en números rojos. Ampliación de hipotecas (prácticamente imposible en estos instantes), préstamos y sobre todo la ayuda de familiares son las estrategias más comunes para afrontar un dispendio de este calibre.