Las ofertas de traspasos y ventas de negocios hosteleros, sobre todo de de la restauración, que cada día recibe la Federación de Turismo y Hostelería de Jaén (FTH), conforman un abultado dossier que refleja el difícil momento que atraviesan los empresarios de este sector en Jaén.

El presidente de la Federación, Luis Carlos García, tiene la esperanza de que el próximo año sólo sea tan malo como 2009, ya que no vislumbra ningún brote verde, ni siquiera la semilla húmeda del incómodo gramón.
En lo que va de año, Luis Carlos García recuerda que los restaurantes en Jaén han perdido en torno a un 16 por ciento de sus comensales. Los banquetes, bodas, comuniones y comidas de empresa o particulares descienden a un ritmo cada vez más preocupante. La raquítica economía familiar, la caída estrepitosa del sector de la construcción, una industria en barbecho y el descenso entre un 8 y un 11 por ciento en el turismo que viene a Jaén en el último año, que además ahora gasta mucho menos que antes, está provocando que la hostelería y sobre todo la restauración estén a punto de ingresar en la UVI. “El 85 por ciento de los clientes de la hostelería de Bailén procedía del sector del ladrillo, que ha caído, como gran parte de la actividad en polígonos industriales”, pone por ejemplo Luis Carlos García. Y la puntilla la va a dar la prohibición del consumo de tabaco en los establecimientos hosteleros.
El presidente de la FTH, que hace dos años se mostró partidario de que la prohibición fuera general, tal y como sucedía en Europa, se pregunta quién va a pagar las inversiones que realizaron los hosteleros para adecuar sus negocios y que se estiman entre los 9.000 y 18.000 euros. “Una inversión provocada por una ley que se cambia a los dos años”, lamenta.