Aunque las tendencias cambian en lo que a la fórmula de familia se refiere, y hoy en día para muchas parejas el matrimonio no es la clave, sin embargo, son todavía muchos los que deciden pasar por la iglesia o el juzgado para darse el "sí quiero". La estadística de las tres últimas décadas dice que cada año oficializan su relación en Jaén una media de 3.708 parejas, aunque lo cierto es que desde principios de los 90 la gráfica de casamientos muestra una tendencia claramente descendente.

En 2005, por ejemplo, "tan sólo" se celebraron 3.199 contratos (frente a las 4.408 que hubo en 1979, cuando se batió el récord de uniones de los tres últimos decenios). En cualquier caso, los casamientos siguen siendo una parcela importante de negocio para los establecimientos especializados en este tipo de ceremonias (boutiques, joyerías, tiendas de artículos de regalos, salones de belleza, hoteles, restaurantes, floristerías, agencias de viajes, empresas de alquiler de coches, tiendas de menaje, etc.).
Según un estudio elaborado en su día por Expotecnic, una boda supone un gasto que oscila entre los 20.000 y los 35.000 euros, sin contar la compra de la casa y su equipamiento. En el caso de Jaén, la cifra se aproxima bastante a los 30.000 euros, un auténtico esfuerzo para los que han optado por unir sus vidas y fundar una familia. Una cantidad de dinero tan importante requiere evidentemente planificación e invertir mucho tiempo en calcular todo lo necesario para la celebración. Por lo pronto, la mitad del presupuesto se lo lleva el banquete. El valor del cubierto oscila entre los 72 y los 130 euros. La música y la barra libre cuestan entre 18 y 30 euros por invitado. Así, una boda estándar, con 150 comensales, saldría por entre 13.500 y 24.000 euros. La segunda partida más importante del presupuesto es la de vestuario. Las novias destinan a su traje una media de 1.800 euros. Además, entre el 15 y el 20 por ciento de los vestidos son de marca o de creadores conocidos, en cuyo caso la factura se puede llegar a disparar sin ningún problema por encima de los 3.000 euros. Los complementos, maquillaje, peinado... también suponen un buen pellizco. El esteticismo significa otros 180 euros (con prueba y servicio a domicilio). A todo esto habría que sumar 300 euros en zapatos y ropa interior y 72 en el ramo.
El novio
El novio cada vez adquiere más protagonismo y cuida mucho más su imagen. Su indumentaria es bastante más barata que la de la novia, pero las distancias se acortan a pasos agigantados. Los varones tienen la opción de alquilar un traje o chaqué, por lo que se puede salir medio airoso del envite con unos 400 euros (entre 90 en caso de arrendamiento y 390 si el susodicho se inclina por adquirir), a esto habría que sumar la camisa, chaleco, corbata, pañuelo para la solapa, calzado, gemelos, pisacorbatas, ropa interior, etc.
A estas grandes partidas, hay que añadir los detalles (arras, alianzas, invitaciones, flores para engalanar la iglesia y los vehículos, reportaje fotográfico y de vídeo, música, animación y recuerdos etc.) que pueden sumar casi otros 3.000 euros. Y como buen broche a tan importante evento, no hay que olvidar el tema de la luna de miel. Éste es el apartado que resulta más difícil de cuantificar, ya que la valoración final depende mucho del destino solicitado y del período del. En invierno la aventura se puede saldar por unos 3.000 euros y en verano, en plena temporada alta para el sector del turismo, hará falta más del doble, unos 6.500 euros.